Torresilo 2016

La gran elección en Ribera del Duero
Botella 75cl.

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Producto no disponible
Torresilo 2016 es el vino 'top' de Bodegas Cillar de Silos que te proponemos.

Características de consumo

Temperatura servicio

Degustar a una temperatura de 17º C

Tiempo de consumo

En perfecto estado hasta finales de 2022

Características generales

Tipo de vino

Vino Tinto

Variedad de uva

100% Tempranillo

Tipo de barrica

Barricas bordelesas de roble francés

Tipo de botella

Troncocónica

Permanencia en barrica

16 meses

Capacidad (cl)

75

Embotellado

09/2018

Acidez total (g/l)

4.74

Acidez volatil (g/l)

0.57

Azúcar

1.6

PH

3.66

Graduación (% vol.)

14

Información general

El amor, el respeto y el apego de una familia a la viña conforman el relato de Cillar de Silos. Establecida en el burgalés término de Quintana del Pidio, esta casa elaboradora fue fundada por Amalio Aragón, quién en la década de los setenta, a contracorriente de sus paisanos, comenzó a reunir las mejores parcelas de viñedo viejo de tempranillo del entorno, en lugar de arrancarlas y dedicarlas a otros cultivos. Una zona privilegiada para la tempranillo, situada a una altitud cercana a los 900 metros, y que garantizaba una maduración lenta e ideal para el fruto de la vid.

Con estos mimbres, todavía hubo que esperar a la cosecha 1995 para que los primeros vinos de Cillar de Silos vieran la luz. Y, desde entonces hasta ahora, la bodega no ha parado de crecer en calidad y reconocimiento, gracias en buena parte a que los hijos de Amalio: Roberto (gestión y comercialización), Amelia (exportación) y Óscar (responsable vitivinícola) se han seguido implicando como su padre en el proyecto.

Desde su moderna y funcional bodega, ahora te presentamos su buque insignia, Torresilo 2016, un tinto posicionado en el tren de cabecera de los elaborados acogidos a la Denominación de Origen Ribera del Duero. Un vino para disfrutar de una verdadera Obra Maestra.

Notas de cata

Luce un atractivo color rojo cereza intenso, de muy buena capa.

Complejo, elegante y sugerente en una nariz en la que destacan los aromas de frutas rojas y negras en confitura, las sensaciones de chocolate y de bombón junto a recuerdos balsámicos y especiados.

En boca es sabroso y envolvente, gozando de un excelente equilibrio y resultando muy fino. En su recorrido amable y goloso desarrolla unos taninos dulces y sedosos, con un final de gran longitud.

Opinión de los creadores

La bodega

Cillar de Silos

Cillar de Silos (1994) ha logrado hacerse un hueco entre los más grandes de la Ribera del Duero. Esta bodega familiar refleja la personalidad del paisaje castellano y posee toda la esencia de los magníficos viñedos situados en la zona burgalesa de Quintana del Pidio, al norte de Aranda del Duero. Desde el principio, sus tintos han estado avalados por los críticos más reconocidos, como Robert Parker.

El fundador de la bodega fue Amalio Aragón, quien en la década de los setenta, y a contracorriente de sus paisanos, comenzó a reunir las mejores parcelas de viñedo viejo de tempranillo del entorno en una zona situada a una altitud desde los 840 hasta los 900 metros. Esta zona límite para el cultivo de la vid, unida a unos suelos pobres dominados por las calizas y las arcillas donde enraízan las cepas, favorece profundamente un perfil más fresco, elegante y frutal de los viñedos de tempranillo que tan bien domina esta bodega.

Los hijos de Amalio, Roberto (gestión y comercialización), Amelia (exportación) y Óscar (responsable vitivinícola) se unieron a su padre en esta iniciativa vitivinícola, asumiendo el gobierno de una casa que no ha parado de apostar por la inversión en la mejora de los viñedos y las instalaciones. De esta manera, en menos de tres décadas, Cillar de Silos se ha convertido en un referente de modernidad, adalid de la nueva Ribera del Duero.

Por otro lado, Cillar de Silos presume de contar con un entramado de túneles que datan de finales de siglo XVI. Túneles que ha remozado y unido para recuperar la tradición de la zona y beneficiarse de unas condiciones naturales de humedad y temperatura constantes, que resultan excepcionales para la conservación de los vinos en botella. De estas bodegas subterráneas ya salía el aprovisionamiento de vino para la orden del Monasterio de Silos durante el siglo XVII.