Los orígenes del Pazo de Barrantes datan de 1511 y, desde hace cinco siglos, este palacio gallego está ligado a la familia Cebrián, propietaria igualmente de la riojana Marqués de Murrieta. A pesar de que la viticultura formó parte del pazo históricamente, no fue hasta 1991 cuando Vicente Cebrián Sagarriga, conde de Creixell, inició la construcción de una moderna bodega que no desentonara con el espectacular entorno.