Ocupados en el sector textil, pero con el gusanillo vitivinícola metido en el cuerpo por legado familiar, el matrimonio zamorano formado por Ricardo Santiago y Carmen Torío se embarcó en 1995 en un proyecto de investigación junto a un grupo de amigos, varios de ellos ingenieros agrónomos, que cristalizó dos años después en la fundación de Bodegas Tamaral en Peñafiel. Al principio serían diez socios al frente, pero trece años después Ricardo y Carmen decidieron involucrarse de lleno y adquirir el 100% del capital de la bodega.