Capellanía 2020 es un blanco con meditada crianza en barricas que atrapa la historia del vino riojano y la ofrece en su versión mejor interpretada. Un vino elaborado a partir del fruto de cepas de la variedad viura por una de las bodegas con más andadura del vino español, Marqués de Murrieta. Con la impronta de la enóloga María Vargas, nombrada por el periodista Tim Atkin como Mejor Enólogo del Año 2017.
Maridaje
Capellanía armonizará a la perfección junto a un rissoto de hongos, unos ravioli de carabinero y centolla con salsa de trufa blanca, capón al horno con salsa imperial y piñones o unos lomos de lenguado con gamba roja y velouté.
Temperatura servicio
Vinificación
Para su elaboración, las uvas se despalillan y estrujan con suavidad y, tras un breve contacto con sus hollejos, se prensan delicadamente para preservar el potencial aromático. Tras el desfangado, el mosto fermenta en depósitos de acero inoxidable con control de temperatura, durante 24 días, y culmina su vinificación con una cavilada crianza de 24 meses en barricas nuevas de roble francés, junto a un año más de redondeo en botella.
Descripción
Este blanco de Marqués de Murrieta ha sido elaborado exclusivamente con los racimos de viura que crecen en un viñedo de siete hectáreas con una edad media superior a los cincuenta años, enclavado en la propia Finca Ygay.
Capellanía es un vino blanco de color pajizo acerado y con una nariz muy definida en la que destacan aromas de manzana madura, notas especiadas de tomillo e hinojo, toques almendrados y una elegante pátina ahumada. En bocas es franco y directo, con volumen, fresco y equilibrado. Con mucha vida por delante. El siempre exigente Pago Capellanía nos ha regalado una añada más un vino de gran viveza y complejidad. Maria Vargas - Directora técnica
Marqués de Murrieta es una de las bodegas más importantes de la historia de España y una leyenda viva del vino nacional. Un auténtico château que presume de ser la bodega más antigua de Rioja. Su historia arranca en 1852 en Ygay, cerca de Logroño, cuando Luciano de Murrieta y García-Lemoine decide convertir el vino riojano en un vino noble con crianza en barrica, aplicando las técnicas que había aprendido en Burdeos. Un objetivo que cumplió en pocos años, dando así luz verde a una nueva época en la vitivinicultura de nuestro país.
Vicente Cebrián-Sagarriga, Conde de Creixell, adquirió la bodega en 1983 y se convirtió en el principal artífice de que Marqués de Murrieta traspasara fronteras y consolidara la presencia de sus vinos en el mercado internacional. La acertada -y apasionada- gestión de su hijo Vicente Dalmau Cebrián-Sagarriga, unida al gran trabajo de la enóloga María Vargas han conseguido que la bodega se mantenga en la cima internacional. En su haber, los ansiados 100 puntos Parker para el blanco Castillo Ygay 1986, y la consideración de mejor vino del mundo para el tinto Castillo Ygay Gran Reserva Especial 2010 según la publicación 'Wine Spectator' Además, Marqués de Murrieta ha sido en 2022 la primera bodega española en entrar en el top 10 de la prestigiosa guía 'The Wine Advocate', entre otros muchos logros.
Sus vinos se elaboran a partir de las 300 hectáreas de viñedo que alberga la Finca Ygay, y se caracterizan por su elegancia y longevidad. Vinos que están presentes en 104 países de todo el mundo.