A partir de tres cepas endémicas del Douro, les presentamos Casa Amarela Blanco Reserva 2014, un vino que pasó tres meses en contacto con barricas.
Temperatura servicio
Tiempo de consumo
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
34% Malvasía fina, 33% Rabigato, 33% Viosinho
Tipo de barrica
Barricas bordelesas de roble francés
Tipo de botella
Bordelesa
Permanencia en barrica
Fermentación alcohólica en barricas nuevas de roble francés y posterior crianza durante tres meses
Capacidad (cl)
75
Embotellado
04/2015
Acidez total (g/l)
5.2
Acidez volatil (g/l)
0.25
Azúcar
0.6
Graduación (% vol.)
13.5
Las quintas portuguesas salvaguardan la tradición de Portugal. Estos conjuntos arquitectónicos, históricamente rodeados de jardines y cultivos que surtían a la hacienda, conservan todo el encanto y las costumbres lusas. Palacios y castillos que seducen por su belleza y que ofrecen la cara más atractiva del país vecino.
Y es que pocos lugares del planeta pueden presumir de un catálogo tan amplio de variedades autóctonas como la vecina Portugal. De allí procede uno de los vinos que nos presenta la legendaria Quinta da Casa Amarela.
En este caso, un blanco confeccionado con cepas autóctonas (malvasía, viosinho y rabigato), Casa Amarela Blanco Reserva 2014. Un vino sorprendente, con un pequeño paso por barricas, que seduce por su carácter graso sin perder la frescura.
De color amarillo pálido con reflejos dorados.
En nariz se muestra fresco e intenso, con agradables aromas herbáceos que aparecen en primer plano, para dejar paso a notas de manzana verde, ecos minerales y recuerdos a frutos secos (almendra).
En boca se muestra graso y fresco; con un paso fluido en el que destacan los aromas a fruta exótica y los recuerdos herbáceos que se percibían en la fase olfativa.
Vino limpio y brillante, que en nariz ofrece notas tostadas combinadas con aromas de cítricos y florales. Boca fresca, de buena concentración, con un final vivo y largo.
A caballo entre Régua y Lamego, en pleno corazón del Douro portugués, se sitúa la Quinta da Casa Amarela, que debe su nombre al color rojo original que lucía. Desde 1885, la propiedad pertenece a la misma familia que, generación tras generación, ha estado vinculada al mundo del vino. Aunque es desde 1987, cuando se constituye la bodega que les presentamos, una bodega que se ha posicionado como uno de los principales referentes en el país vecino.