A caballo entre Régua y Lamego, en pleno corazón del Douro portugués, se sitúa la Quinta da Casa Amarela, que debe su nombre al color rojo original que lucía. Desde 1885, la propiedad pertenece a la misma familia que, generación tras generación, ha estado vinculada al mundo del vino. Aunque es desde 1987, cuando se constituye la bodega que les presentamos, una bodega que se ha posicionado como uno de los principales referentes en el país vecino.