El vino top de Bodegas Roda nos regala una exaltación de aromas y sensaciones. Procede de una selección de racimos de parcelas de viñedo viejo, y ha permanecido 8 meses en barricas nuevas de roble francés. Cirsion 2019 (añada Excelente) es un tinto estructurado, elegante, muy fresco y larguísimo, que nos deja en el paladar sensaciones de frutas, tierra húmeda y especias frescas.
Temperatura servicio
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
12% Graciano, 88% Tempranillo
Tipo de barrica
Barricas 100% roble francés nuevas
Permanencia en barrica
8 meses
Capacidad (cl)
75
Graduación (% vol.)
14.5
Cirsion 2019 nace de una añada extraordinaria en cuanto a calidad y escasa en producción. Está compuesto por un 88% de tempranillo y un 12% de graciano. Tiene su origen en una selección de racimos de diversas parcelas de viñedo viejo, elegidos según los resultados de estudios sobre la polimerización de los taninos y antocianos en la propia uva. La fermentación alcohólica tuvo lugar en tinas de roble francés con temperatura controlada; y la fermentación maloláctica, en barricas de roble francés. Finalmente recibió una crianza de 8 meses en barricas, 100% roble francés nuevas.
Roda es la bodega más joven del famoso Barrio de la Estación de Haro. Fundada a finales de los ochenta por Mario Rotllant y Carmen Daurella, cuenta con el enólogo Agustín Santolaya al frente de la elaboración. Se trata de una de las bodegas que protagonizaron la revolución del vino riojano en la pasada década de los noventa, poniendo el foco en la elaboración de vinos a partir de viñedos muy concretos. Una bodega modelo de conjunción de la tecnología más avanzada y la sabia relectura de las tradiciones. La selección de viñedo y un magnífico trabajo en campo son sus señas de identidad.
Para Bodegas Roda, encontrar las viñas que querían requirió mucho tiempo de estudio de diferentes suelos. Finalmente, eligieron una veintena de pagos, de los cuales sólo elaboran los 17 mejores cada añada; todos cultivados con cepas viejas sobre tierras pobres, en los que aplican una viticultura sostenible. Su gama de vinos está formada por las etiquetas: Cirsion (en la elite del vino español), Roda I, Roda, Roda Blanco y Sela. Desde 2021, la bodega cuenta con la Certificación Wineries for Climate Protection por su compromiso con la sostenibilidad y el medio ambiente.
Cirsion 2019 (D.O.Ca. Rioja) es un vino muy gastronómico. Combina especialmente bien con platos de cuchara y las carnes.
Color: Es muy intenso, con el fondo de color rojo picota y el ribete con la misma tonalidad.
Nariz: De gran intensidad, sólo con servirlo en la copa, genera un halo de aromas que llena el entorno de una sensación cautivadora. Detrás de una ligera cortina levemente ahumada, aparece un paisaje impresionante. Frutas negras salpicadas de destellos de rojura. Sensaciones del viento que arrastra el olor de la lluvia. Un campo de violetas en el fondo. Especias finísimas entre las que destacan el clavo de olor y la pimienta negra recién molida. Sutiles notas de cacao y regaliz. Una armonía aromática que define a los grandes Cirsion.
Boca: Sensación plena, voluminosa y aérea al mismo tiempo. Es la definición del volumen que no pesa. El tanino es finísimo y hay frescura por todos los lados. Vuelven a sentirse las frutas, la tierra húmeda y las especias frescas. Volumen, frescura y elegancia marcan el paso en la boca. Confluencia conceptual entre lo voluminoso y lo ligero, entre la amplitud y la longitud. ¿Por qué queremos segmentar cuando un gran vino puede tenerlo todo?
Este Cirsion hace disfrutar y pensar al mismo tiempo, en las dimensiones de los sentidos. Ha captado tantos detalles de la añada y del paisaje, está tan lleno de matices, que se necesitan horas para descifrarlos y solo segundos para trasladarte a la felicidad. Me intriga conocer su evolución a lo largo de las décadas, para descubrir todo lo que tiene escondido. Es un ejemplo de como el vino es la única forma dinámica de embotellar el tiempo. Los detalles que en la escala natural del tiempo y el espacio se pierden en segundos, en el vino quedan fijados durante décadas y van evolucionando en diferentes dimensiones. La viña es el más telúrico de los cultivos y cuando el cielo se funde con la tierra, surgen maravillas como esta. Es uno de esos vinos que dan sentido a tantos años de esfuerzo de un equipo, en la viña, en la bodega y en el mercado.
Bajo la dirección de Agustín Santolaya (gerente de la firma), Roda ha sido una de las bodegas motor de la renovación de Rioja en los noventa. A finales de los 80, en plena ebullición del cambio de modelo vitivinícola en España, llegan a La Rioja Mario Rotllant y Carmen Daurella con la intención apasionada de crear un proyecto que aportara algo nuevo al mundo del vino. Aunque parecía que todo estaba ya hecho en la centenaria Rioja, decidieron iniciar su aventura. El nombre de la bodega, Roda, responde a las dos iniciales de los apellidos de ambos promotores (Ro-Da).
En 1991 se forjó la filosofía y Roda se posicionó en un corto plazo de tiempo a la cabeza de las mejores bodegas riojanas, gracias a la participación de un equipo técnico sobredimensionado. Decidieron elaborar sólo con variedades tintas autóctonas, como la Tempranillo, Garnacha y Graciano, respetando absolutamente la añada, sin utilizar vinos de otros años para uniformizar o refrescar una cosecha. Los vinos de Roda son vinos que arrancan las entrañas del viñedo, suelo, clima, paisaje, hechos para disfrutar. El secreto de su éxito se basa, no solo en una magnífica materia prima procedente de los mejores ecosistemas de la zona, de los cuales se vinifican cada año los 17 mejores; sino también de la aplicación de las mejores tecnologías elaboradoras.