Temperatura servicio
Tiempo de consumo
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
15% Monastrell, 70% Syrah, 15% Bobal
Tipo de barrica
Barricas de roble francés (80%) y americano (20%)
Tipo de botella
Borgoñona
Permanencia en barrica
11 meses
Capacidad (cl)
75
Embotellado
08/2013
Acidez total (g/l)
4.9
Acidez volatil (g/l)
0.55
Azúcar
1.8
PH
3.78
Graduación (% vol.)
14.5
Con una dilatada y vasta trayectoria en diferentes ámbitos del sector del vino, Víctor de la Serna se ha convertido en un personaje relevante del mundo de la vitivinicultura e imprescindible para conocer el nivel de los vinos castellanomanchegos. Este afamado periodista con gran peso en el diario El Mundo y cofundador igualmente de la web vinícola elmundovino tenía muy claro lo que quería hacer en la D.O. Manchuela para elaborar un vino con carácter y con una personalidad rotunda.
Gracias a su empeño y perseverancia, hablar hoy de la tradicional comarca vitivinícola de Manchuela es hablar de este hombre que desde el municipio de Ledaña (Cuenca) ha dado un empuje a la zona y que se ha convertido en la rueda a seguir por otros bodegueros.
Hasta esta región conquense nos hemos dirigido para proponerte su tinto de cabecera, Finca Sandoval 2012, un vino elaborado mayoritariamente con la variedad syrah que cuenta con un inteligente aporte de monastrell y bobal, autóctonas del sureste español. Un tinto en cuya elaboración ha participado Rafael Orozco, asesor enológico de Finca Sandoval y uno de los enólogos más reconocidos en la zona.
Bonito color rojo cereza guinda con ribete teja suave, de capa media y vivo a la vista.
En nariz se muestra concentrado, fragante y complejo. Las primeras notas que percibimos corresponden a cedro y a suaves matices tostados procedentes de su noble crianza en barricas de roble. Más tarde aparecen recuerdos de cacao y delicados fondos especiados. El recorrido aromático se cierra con ecos de frutas negras muy maduras (arándanos y ciruelas).
En boca es equilibrado y sabroso, mostrando una elegante finura y unos taninos de gran calidad y madurez que tapizan un paso amplio y delicado. Gustativamente, destaca su enorme carga frutal, que se funde con recuerdos especiados y ahumados. Larga y elegante persistencia final, marcada por notas de chocolate y fruta negra en confitura.
Dada su respetuosa elaboración, en la que los procesos de filtrado y clarificado han sido muy suaves para mantener intactas sus cualidades, el vino presenta precipitados y sedimentos naturales, por lo que aconsejamos su suave decantación. Si es posible, antes de su degustación, se debe mantener la botella en posición vertical durante al menos 24 horas.
Con su inteligente concepción vinícola, Víctor de la Serna ha revolucionado La Manchuela en menos de una década, creando un vino top nacional a partir de un cuidado viñedo. Víctor de la Serna es el hombre que ha situado en el mapa vinícola a La Manchuela. Su tinto Finca Sandoval es una joya que se sitúa por encima de la propia denominación. Un vino que ha convertido a su artífice en un personaje relevante del mundo de la vitivinicultura. Así lo dictaminan las principales guías especializadas, las revistas de vino y los gurús de la talla del norteamericano Robert Parker, que concedió 94 puntos sobre 100 a su vino Finca Sandoval 2006, el mejor valorado de toda Castilla La Mancha. Afamado periodista gatronómico y vinícola, De la Serna decidió 1998 en materializar su sueño de crear un vino top en tierras del río Júcar y Cabriel. Así, se desplazó hasta el municipio de Ledaña (Cuenca), donde contaba con una finca familiar, y en contra de lo establecido apostó por cultivar una vinífera sin tradición en la comarca, la Syrah. Una decisión que tomó convencido de que las peculiaridades del terruño eran idóneas para esta casa. Hoy, la Syrah es la reina de su cuidado viñedo de 10 hectáreas. Varios son los ingredientes que configuran la receta de éxito: un viñedo muy vigilado y vendimiado manualmente; la dirección técnica a cargo de Rafael Orozco, con quien Víctor de la Serna forma un sensacional equipo; y el empleo de modernas técnicas de vinificación poco extendidas en la región: descarga de la uva por gravedad, largas maceraciones en frío previas a la fermentación; uso de depósitos sintéticos, pequeños y abiertos, que preservan los aromas perfectamente; fermentación maloláctica en barricas; naves de crianza climatizadas y embotellado del vino sin filtrar ni clarificar.