Flor de Silos 2020

Excelente 'ribera' de altura
1 botella
49,50
Botella 75cl.

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Gracias a sus vinazos, Cillar de Silos es una de las bodegas responsable de situar a la Ribera del Duero en el mapa de las mejores regiones del mundo. Presentamos su vino top: Flor de Silos 2020. Un tinto que refleja la mejor expresión de viñas centenarias de tempranillo plantadas en suelos arenosos y a elevada altitud (900 m). Está avalado, además, por una cosecha calificada como Excelente, y tiene crianza en roble francés. Se muestra sabroso, equilibrado, con un tanino suave y maduro y largo por su refrescante acidez. Valorado con 93 puntos por el Master of Wine Tim Atkin.

Características de consumo

Temperatura servicio

Servir a 17º C

Características generales

Tipo de vino

Vino Tinto

Tipo de barrica

Barricas de roble francés

Tipo de botella

Troncocónica

Permanencia en barrica

14 a 18 meses

Capacidad (cl)

75

Información general

Flor de Silos 2020 nace de una añada Excelente en la D.O. Ribera del Duero. Se nutre de una parcela de viñas tempranillo (tinto fino) plantada entre 1927 y 1930, con rendimientos muy bajos, apenas 2500 kilos por hectárea, a una altitud elevada de 900 m y con suelos arenosos y muy pobres, donde la tempranillo ofrece seductoras notas minerales. Tiene una crianza de 14 a 18 meses en barricas de roble francés.

El amor, el respeto y el apego de una familia a la viña conforman el relato de Cillar de Silos (1994). Establecida en el término burgalés de Quintana del Pidio, esta casa fue fundada por Amalio Aragón, quien en la década de los setenta, a contracorriente de sus paisanos, comenzó a reunir las mejores parcelas de viñedo viejo de tempranillo del entorno, en lugar de arrancarlas y dedicarlas a otros cultivos. Una zona privilegiada para esta variedad, situada a una altitud cercana a los 900 metros, y que garantizaba una maduración lenta e ideal para el fruto de la vid.

Con estos mimbres, todavía hubo que esperar a la cosecha de 1995 para que los primeros vinos de Cillar de Silos vieran la luz. Desde entonces, la bodega no ha parado de crecer en calidad y reconocimiento.

Flor de Silos 2020 (D.O. Ribera del Duero) es ideal para acompañar platos de caza mayor aves, de pelo y pluma, aves nobles, asados castellanos, quesos semicurados y platos con setas o de sobremesa.

Opinión de los creadores

La bodega

Cillar de Silos

Cillar de Silos (1994) ha logrado hacerse un hueco entre los más grandes de la Ribera del Duero. Esta bodega familiar refleja la personalidad del paisaje castellano y posee toda la esencia de los magníficos viñedos situados en la zona burgalesa de Quintana del Pidio, al norte de Aranda del Duero. Desde el principio, sus tintos han estado avalados por los críticos más reconocidos, como Robert Parker.

El fundador de la bodega fue Amalio Aragón, quien en la década de los setenta, y a contracorriente de sus paisanos, comenzó a reunir las mejores parcelas de viñedo viejo de tempranillo del entorno en una zona situada a una altitud desde los 840 hasta los 900 metros. Esta zona límite para el cultivo de la vid, unida a unos suelos pobres dominados por las calizas y las arcillas donde enraízan las cepas, favorece profundamente un perfil más fresco, elegante y frutal de los viñedos de tempranillo que tan bien domina esta bodega.

Los hijos de Amalio, Roberto (gestión y comercialización), Amelia (exportación) y Óscar (responsable vitivinícola) se unieron a su padre en esta iniciativa vitivinícola, asumiendo el gobierno de una casa que no ha parado de apostar por la inversión en la mejora de los viñedos y las instalaciones. De esta manera, en menos de tres décadas, Cillar de Silos se ha convertido en un referente de modernidad, adalid de la nueva Ribera del Duero.

Por otro lado, Cillar de Silos presume de contar con un entramado de túneles que datan de finales de siglo XVI. Túneles que ha remozado y unido para recuperar la tradición de la zona y beneficiarse de unas condiciones naturales de humedad y temperatura constantes, que resultan excepcionales para la conservación de los vinos en botella. De estas bodegas subterráneas ya salía el aprovisionamiento de vino para la orden del Monasterio de Silos durante el siglo XVII.