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Kientzler Pinot Gris Grand Cru Kirchberg 2017 se distingue por su sabor, tensión y profundidad mineral. Unas características que son posibles gracias a las singulares condiciones para la elaboración de este tipo de vinos que se dan en el noreste de Francia, junto al río Rin.
Justo en esta zona, Domaine Kientzler lleva, desde el siglo XIX, perfeccionando el arte de hacer grandes vinos blancos. El pinot gris que el Club te trae tiene su origen en una pequeña parcela (1,5 hectáreas), clasificada como Grand Cru, ubicada sobre una ladera de suelos arenosos y de piedra caliza, a una altitud entre 270 y 350 metros, en la villa de Ribeauvillé. La esmerada elaboración, que incluyó 12 meses de envejecimiento en botella, hizo el resto y todas estos elementos confluyeron en un vino gastronómico semiseco, refinado, estructurado, mineral y con un marcado toque salino.
Según indican desde la bodega dirigida por los hermanos Thierry y Eric Kientzler, en los primeros años Kientzler Pinot Gris Grand Cru Kirchberg 2017 dejará sentir su frescura en boca y aromaticidad. Entre 5 y 10 años, después de su vendimia, mostrará una mayor dimensión y complejidad mineral, y más allá de la década,se hará cada vez más seco y revelará toda la brillantez propia de un Grand Cru de Alsace.
A la vista luce un color amarillo pajizo.
Olfativamente predominan aromas puros a fruta blanca.
En boca se muestra con una amplitud, profundidad y acidez poco frecuentes en un monovarietal de pinot noir. Final largo, prolongado y mineral, en un equilibrio semiseco.