La Denominación Alsace Grand Cru se creó en 1975 para que los vinos con más potencial de la región se elaboraran cumpliendo ciertos requisitos que aseguraran el máximo nivel de calidad: delimitación estricta de las tierras dedicadas a la producción, menor rendimiento, reglas específicas del manejo del viñedo (que sólo supone el 4% del total alsaciano), riqueza natural mínima y cata de aprobación, entre otros.
El mosaico de los Grands Crus de Alsacia está formado por 51 terruños delimitados según estrictos criterios geológicos y climáticos. La superficie de estos viñedos excepcionales varía entre 3 y 80 hectáreas. La etiqueta debe mencionar la añada, el nombre de uno de los terruños y la variedad de uva. En definitiva, la Denominación Alsacia Grand Cru premia terruños excepcionales, que dan al vino una fuerza expresiva y una autenticidad particular.