Las Moradas de San Martín Senda 2013 muestra un estilo único de garnacha y la cara más amable y elegante de esta variedad en pleno auge. Domado con una crianza de 10 meses en roble francés, lleva el sello de una bodega pionera en el resurgir de la garnacha en la Sierra de Gredos.
Un proyecto romántico. Así podemos definir a Las Moradas de San Martín, pequeña bodega que nace en 1999 con la idea de elaborar vino de calidad con la uva autóctona española por antonomasia, la garnacha, por entonces injustamente olvidada. Para ello el camino a seguir fue la recuperación de viejos viñedos en una zona vitivinícola históricamente muy reconocida: San Martín de Valdeiglesias, en la Sierra de Gredos, suroeste de Madrid. Aquí se gesta este excelente Las Moradas de San Martín Senda 2013.
Las Moradas de San Martín fue pionera en un movimiento al que se sumaron figuras del vino español y bodegas que han llevado a las garnachas de Gredos a captar la atención y el aplauso internacional. Tras minuciosos estudios de suelos y microelaboraciones, la bodega decidió emplazarse en el Pago de los Castillejos, a 900 m de altitud, donde miman y rescatan garnachas centenarias. Cepas que en estos suelos graníticos muy pobres otorgan rendimientos limitados de bayas concentradas y de alta calidad. Viticultura orgánica y elaboración sin intervencionismo son otros de sus pilares.
Las Moradas de San Martín Senda 2013 muestra un estilo único de garnacha. Perfeccionado con una crianza de 10 meses en roble francés que respeta la esencia del vino. Combinará perfectamente con platos gelatinosos como manitas de cordero con setas.
Notas de cata
Ostenta un bonito rojo rubí intenso repartido de manera homogénea por toda la copa.
En la fase olfativa se revela complejo e intenso, destacando en primer lugar notas de frutas rojas a la sazón (frambuesa y cereza), junto con aromas de la serie especiada (nuez moscada), balsámicos (eucalipto y regaliz) y por último agradables toques minerales; todo ello en perfecta armonía sobre un fondo lácteo.
En boca resulta sabroso y carnoso, con una acidez equilibrada y un tanino terso. Por vía retronasal vuelven a aparecer las notas especiadas que anunció la nariz. Cierra con un magnífico final avainillado largo y prolongado.
Opinión de los creadores
Las Moradas de San Martín Senda es el vino que muestra nuestro ‘terroir’ de la forma más joven y transparente. Se mezclan aromas de la garnacha más varietal sobre los suelos arenosos de origen graníticos de la forma más pura. Es domado en barrica para enseñarnos su perfil más amable y elegante. Con aromas de monte bajo, fruta roja y gran mineralidad, estamos ante un vino de gran personalidad con un final de boca muy persistente.
“Un proyecto romántico”. Así podemos definir a Las Moradas de San Martín, pequeña bodega que nace en 1999 con la idea de elaborar vino de calidad con la uva autóctona española por antonomasia, la garnacha, por entonces injustamente olvidada. Para ello el camino a seguir fue la recuperación de viejos viñedos en una zona vitivinícola históricamente muy reconocida: San Martín de Valdeiglesias, en la Sierra de Gredos, suroeste de Madrid. Así, Las Moradas fue pionera en un movimiento al que se sumaron figuras del vino español y bodegas que han llevado a las garnachas de Gredos a captar la atención y el aplauso internacional.
Tras minuciosos estudios de suelos y microelaboraciones, la bodega decidió emplazarse en el Pago de los Castillejos, a 900 m de altitud, donde miman y rescatan garnachas centenarias. Cepas que en estos suelos graníticos muy pobres otorgan rendimientos limitados de bayas concentradas y de alta calidad. Viticultura orgánica y elaboración sin intervencionismo son otros de sus pilares.
Debido a la altitud, las viñas se benefician del salto térmico y de lentas y mejores maduraciones. En la finca conviven viñedos centenarios de garnacha con plantaciones nuevas seleccionadas para complementar la calidad. La bodega posee 21 hectáreas de viñas: 19 hectáreas de garnacha -con cepas centenarias- y 2 hectáreas de albillo real. Las Moradas de San Martín elabora vinos con mucha personalidad que han cosechando el aplauso de la crítica internacional, como el gurú Robert Parker. Su producción anual apenas alcanza las 50.000 botellas.