Peique Garnacha Tintorera 2011 es el vino más singular de cuantos elabora Bodegas Peique. El único tinto de la firma berciana no protagonizado por la mencía destaca por su carácter mineral y longevidad. Una pequeña joya de la que sólo se produjeron 700 botellas.
Es la rareza de la bodega, una idea largamente madurada que se materializó en un fantástico vino del que Peique Garnacha Tintorera 2011 es la primera añada. La puntera firma del Bierzo presentó el pasado 2017 su único monovarietal tinto elaborado con una uva distinta a la tradicional mencía y, ahora, Vinoselección puede ofrecerle algunas de las pocas botellas aún disponibles de este pequeño tesoro enológico de limitadísima producción.
La garnacha tintorera crece en los viñedos de la familia Peique desde hace más de 80 años, repartida en distintas parcelas, entre las cepas de mencía. Antiguamente, cuando los vinos se vendían a granel y la intensidad de su color era la cualidad más buscada, esta variedad se empleaba para teñirlos, gracias a la característica pulpa violácea que posee.
La garnacha tintorera que trabaja Bodegas Peique para elaborar este vino se caracteriza por su robustez, potencia y gran acidez. Rasgos que fueron domados, con gran maestría, gracias a una esmerada y prolongada crianza de 20 meses en barricas de roble francés de 500 litros y 24 meses más de reposo en botellero. Tras ese tiempo despertó un tinto profundo, carnoso y mineral. No se lo pierda.
Notas de cata
De capa alta y llamativo color grosella.
En la fase olfativa predominan, en primer término, intensos aromas a cereza y guindas, que dan paso a notas secundarias de hinojo, violeta y pizarra.
Profundo y vivo en boca, donde destaca su acidez y equilibrio. Táctil, carnoso, especiado, con personalidad propia y carácter mineral. Auténtico.
El apellido Peique está ligado al vino desde los años 30, pero no fue hasta
1999 cuando las tres generaciones actuales de la familia se decidieron a
poner en marcha su propia bodega en la localidad de Valtuille de Abajo, su
pueblo natal en cuyo entorno se dice que se asentó la antigua Bergidum Flavium,
la ciudad prerromana que da nombre al Bierzo. Bodegas Peique inició
su andadura en instalaciones prestadas por amigos y casi 20 años después
cuenta con dependencias propias y un viñedo de 40 hectáreas entre propias y controladas de viticultores vecinos. Actualmente elaborara en torno a 215.000 botellas anuales.