Señorío de Amézola Reserva 2018

Deseado ‘château’ en la Rioja Alta
1 botella
15,00
Botella 75cl.

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Amézola de la Mora es un impresionante ‘château’ con una ubicación especial en la Rioja Alta, en Torremontalvo. Se trata de una de las pocas firmas riojanas con todo el viñedo en torno a la bodega, al más puro estilo bordelés, 60 hectáreas que han alcanzado su plena madurez, de las que se nutre este fantástico Señorío de Amézola Reserva 2018. Con una larga crianza de 33 meses en barrica mayoritariamente de roble francés, representa un clasicismo muy bien entendido.

Características de consumo

Temperatura servicio

17º C

Tiempo de consumo

2024-2027

Características generales

Tipo de vino

Tinto Reserva

Región

Rioja

Variedad de uva

5% Graciano, 85% Tempranillo, 10% Mazuelo

Tipo de barrica

Barrica 70% roble francés y 30% roble americano

Permanencia en barrica

33 meses

Capacidad (cl)

75

Acidez total (g/l)

5.6

Azúcar

2.1

PH

3.6

Graduación (% vol.)

14

Información general

Señorío de Amézola Reserva 2018 es un delicioso ensamblaje de 85% tempranillo, 10% mazuelo y 5% graciano. Las uvas proceden de los viñedos que rodean a la bodega. Fermentación en depóstio a temperatura controlada de 28ºC durante 28 días. Fermentación maloláctica de forma natural. Su crianza ha sido de 33 meses en barrica (70% roble francés y 30% roble americano), y otro largo periodo afinándose en botella.

Amézola de la Mora es una de las bodegas más interesantes de Rioja Alta. Fundada por los hermanos Íñigo y Javier Amézola en 1986, se ubica en Torremontalbo, en plena Rioja Alta, en un privilegiado enclave en la confluencia de los ríos Ebro y Najerilla. La construcción de las instalaciones de Bodegas Amézola de la Mora se llevó a cabo utilizando parte de los antiguos calados y cuevas de la primera mitad del siglo XIX que ya existían en su ubicación actual, guardando el encanto de antaño.

Rodeando a la bodega se encuentran las 60 hectáreas de viñedo de las que se nutre la casa, al estilo de los châteaux bordeleses, lo que permite un control absoluto de los frutos durante toda su maduración y su rápido transporte para la vinificación.

Cristina Downes, viuda de Íñigo, tomó las riendas de la bodega a finales de los 90. Y desde 2005, sus hijas Cristina y María Amézola Downes, quinta generación, continúan con el excelente trabajo iniciado por su padre. La bodega ha realizo una estupenda y sutil modernización, que incluye crianzas más moderadas, la introducción de roble francés –además de americano- y un perfil de vinos con la fruta más presente. Hoy sus vinos representan un clasicismo muy bien entendido.

Señorío de Amézola Reserva 2018 (D.O.Ca. Rioja) es perfecto para maridar con unas patatas con costillas o unos espaguetis a la boloñesa.

Opinión de los creadores

La bodega

Bodegas Amézola de la Mora

Los orígenes de Bodegas Amézola de la Mora se remontan a principios del siglo XIX en Torremontalbo (La Rioja Alta). A finales de ese mismo siglo, la plaga de la filoxera obligó a su propietario a interrumpir su actividad vinícola de forma indefinida. El parón duró hasta 1986, cuando los hermanos Íñigo y Javier Amézola, bisnietos del fundador, reactivaron la bodega hasta convertirla en una de las más importantes de la región.

Aunque actualmente son las hijas de Íñigo quienes gestionan la bodega, la propietaria es Cristina Amézola Downes, madre de las mismas y viuda de Íñigo. Este cambio generacional supone que el proyecto se perpetuará en el tiempo con misma lucidez que hasta ahora. La bodega, de estilo château, cuenta con calados y cuevas subterráneas y 70 hectáreas de viñedo propio. Elabora una completa gama formada por siete vinos de una calidad media más que notable.