Amézola de la Mora es un impresionante ‘château’ con una ubicación especial en la Rioja Alta, en Torremontalvo. Se trata de una de las pocas firmas riojanas con todo el viñedo en torno a la bodega, al más puro estilo bordelés. Un total de 60 hectáreas que han alcanzado su plena madurez, de las que se nutre este fantástico Señorío de Amézola Reserva 2019. Está avalado por una añada Excelente y cuenta con una larga crianza de 35 meses en barricas mayoritariamente de roble francés. Toda la elegancia de los grandes clásicos riojanos en una botella. Valorado con 92 puntos por el Master of Wine británico Tim Atkin.
Temperatura servicio
Tiempo de consumo
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
30% Graciano, 70% Tempranillo
Tipo de barrica
30% barricas de roble americano y 70% de roble francés
Tipo de botella
Bordelesa
Permanencia en barrica
35 meses
Capacidad (cl)
75
Graduación (% vol.)
14
Señorío de Amézola Reserva 2019 nace de una añada calificada como Excelente en la D.O.Ca. Rioja. Elaborado con un coupage de 70% tempranillo y 30% graciano, sus uvas proceden exclusivamente -como en todos los vinos de la bodega- de las 60 hectáreas de viñedo propio que rodean las instalaciones, en pleno corazón de la Rioja Alta, evocando el concepto de château francés. Los suelos son mayoritariamente arcillo-calcáreos, y para esta añada se han seleccionado las históricas fincas Barbarroja y Arenillas, con cepas que superan los 55 años de edad.
La vendimia se llevó a cabo de forma manual, con una selección minuciosa de los racimos. Tras el despalillado, cada variedad fermentó por separado en depósitos de acero inoxidable. La maceración se prolongó durante 26 días, con remontados periódicos para favorecer la extracción y el contacto con los hollejos. Finalizado este proceso, se realizó el prensado. La crianza de este tinto se prolongó 35 meses, en barricas 30% roble americano y 70% roble francés.
Amézola de la Mora es una de las bodegas más interesantes de Rioja Alta. Fundada por los hermanos Íñigo y Javier Amézola en 1986, se ubica en Torremontalbo, en plena Rioja Alta, en un privilegiado enclave en la confluencia de los ríos Ebro y Najerilla. La construcción de las instalaciones de Bodegas Amézola de la Mora se llevó a cabo utilizando parte de los antiguos calados y cuevas de la primera mitad del siglo XIX que ya existían en su ubicación actual, guardando el encanto de antaño.
Rodeando a la bodega se encuentran las 60 hectáreas de viñedo de las que se nutre la casa, al estilo de los châteaux bordeleses, lo que permite un control absoluto de los frutos durante toda su maduración y su rápido transporte para la vinificación.
Cristina Downes, viuda de Íñigo, tomó las riendas de la bodega a finales de los 90. Y desde 2005, sus hijas Cristina y María Amézola Downes, quinta generación, continúan con el excelente trabajo iniciado por su padre. La bodega ha realizo una estupenda y sutil modernización, que incluye crianzas más moderadas, la introducción de roble francés –además de americano- y un perfil de vinos con la fruta más presente. Hoy sus vinos representan un clasicismo muy bien entendido.
Señorío de Amézola Reserva 2019 (D.O.Ca. Rioja) armoniza de maravilla con una paella de carne o setas salteadas con jamón.
Intenso aroma de fruta roja madura con ligeros matices de pimienta roja y romero.
En boca es un vino expresivo, equilibrado y fresco. Bien ensamblado con la madera de final largo y aterciopelado.
Los orígenes de Bodegas Amézola de la Mora se remontan a principios del siglo XIX en Torremontalbo (La Rioja Alta). A finales de ese mismo siglo, la plaga de la filoxera obligó a su propietario a interrumpir su actividad vinícola de forma indefinida. El parón duró hasta 1986, cuando los hermanos Íñigo y Javier Amézola, bisnietos del fundador, reactivaron la bodega hasta convertirla en una de las más importantes de la región.
Aunque actualmente son las hijas de Íñigo quienes gestionan la bodega, la propietaria es Cristina Amézola Downes, madre de las mismas y viuda de Íñigo. Este cambio generacional supone que el proyecto se perpetuará en el tiempo con misma lucidez que hasta ahora. La bodega, de estilo château, cuenta con calados y cuevas subterráneas y 70 hectáreas de viñedo propio. Elabora una completa gama formada por siete vinos de una calidad media más que notable.