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Diciembre te acerca tres vinazos que no puedes perderte. Empezamos con Altos de la Finca 2019, el vino tipo de Finca Constancia, la bodega ‘château’ de González Byass en tierras toledanas. Seguimos con Pagos de Anguix Costalara 2021, un Ribera del Duero ecológico y de altura que combina elegancia, intensidad y frescura. Y pone la guinda el rioja Muga Crianza 2021, el ‘top seller’ de una bodega familiar que representa el clasicismo mejor entendido.
Finca Constancia es una bodega vanguardista sita en Otero (Toledo), construida a imagen de un ‘château’, con instalaciones y viñedo en la misma finca. Una espectacular propiedad delimitada al norte por la Sierra de Gredos y al Sur por los Montes de Toledo, que acoge 200 hectáreas de viñas. Hoy, es un ejemplo de bodega autosuficiente, ya que elabora solo sus propias uvas. Altos de la Finca 2019 proviene de las parcelas más elevadas. Y presenta un ensamblaje de petit verdot y syrah. Su crianza de 18 meses en roble francés no enmascara su carácter fresco y frutal. Un tinto muy placentero, galardonado con numerosos premios, como la medalla de oro en Mundus Vini con la añada 2018.
Por su parte, Pagos de Anguix Costalara 2021 nace en Anguix (Burgos), a 850 m de altitud, donde la familia Juvé ha creado un proyecto que desafía los límites de la D.O. Ribera del Duero. Ellos lo llaman “riberas de frontera”; y son vinos ecológicos, parcelarios, forjados en clima extremo y con una visión moderna que respeta el alma del terruño. Más de 80 hectáreas de viñedo propio, vinificación por parcelas, crianza en roble francés y americano, y la dirección técnica de José Manuel Pérez Ovejas, uno de los grandes nombres de esta comarca, formado en Hermanos Pérez Pascuas-Viña Pedrosa. ¿Resultado? Un vino con carácter, equilibrio y una elegancia que lo convierte en objeto de deseo.
Cerramos con Muga, célebre bodega del Barrio de la Estación de Haro, que firma uno de los mejores Crianzas riojanos. Muga Crianza 2021 es un auténtico ‘superventas’. Un tinto que representa a la perfección la identidad de la bodega y cuenta con un larguísimo envejecimiento equivalente al de un Reserva: 22 meses en barricas de la propia tonelería de Muga. En el paladar es equilibrado y elegante, con un tanino suave y un final de boca muy largo y frutal.