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Esta selección reúne tres tintos espectaculares. Para empezar, Pradorey Finca La Mina Reserva 2020, un tempranillo sobresaliente originario de una de las fincas más singulares de Ribera del Duero, el Real Sitio de Ventosilla. Seguimos con Initio 2019, la mejor expresión de la garnacha eco de la Sierra de Gredos, en su vertiente madrileña. Y cerramos el viaje con un top riojano que llega desde el Barrio de la Estación de Haro: La Vicalanda Viñas Viejas 2019, de la firma centenaria Bodegas Bilbaínas.
Pradorey Finca La Mina Reserva 2020 nace en Bodegas y Viñedos Pradorey, ubicada en una de las fincas vitícolas más importantes del mundo: Real Sitio de la Ventosilla (comprada por Isabel la Católica en 1503), donde hoy se cultivan 560 hectáreas de viñedo. Los vinos de Pradorey han dado la vuelta al mundo, y cada nueva añada marca tendencia en el mercado, especialmente aquellos de alta gama, como este Reserva. Un prodigio de elegancia y complejidad que se nutre de tempranillo del pago La Mina, dentro de la finca. Está avalado por una añada Excelente y cuenta con una crianza de 14 meses en barricas. Una joya de producción muy limitada.
Pasamos a la D.O. Vinos de Madrid, donde pocas bodegas han alcanzado la fama de Las Moradas de San Martín, firma puesta en marcha por el grupo Enate en 2001. Isabel Galindo ha sido la figura clave en este proyecto que ha llevado la garnacha de Madrid a su máxima expresión. Consciente del potencial de esta variedad, ha sabido sacar partido al carácter único de un viñedo que cuenta con cepas centenarias y de pie franco escondidas en recónditos lugares de la finca, entre rocas de granito. A la hora de la crianza, Isabel ha experimentado con distintos formatos, como barricas tradicionales de 300 litros y fudres, para elaborar vinos de alta gama como Initio 2019, merecedor de medallas de oro en el Asia Wine Trophy y el Berliner Wine Trophy.
Pone el broche La Vicalanda Viñas Viejas 2019, de Bodegas Bilbaínas. Esta casa centenaria es conocida por su apuesta por el clasicismo y la madurez con Viña Pomal, un referente del estilo Borgoña en Rioja. Sin embargo, con La Vicalanda da un giro hacia la modernidad, creando un vino que resalta la esencia de sus viñedos más antiguos. Este vino nace de la finca homónima –La Vicalanda-, de 10 hectáreas, y destaca por su carácter vibrante y su perfil frutal. Su crianza de 18 meses en barricas de roble francés le aporta complejidad y refinamiento. Una elección ideal para quienes buscan una experiencia vinícola sofisticada con un toque de frescura y vitalidad.