La moderna trayectoria vitivinícola del Castillo
de Cuzcurrita comienza a labrarse en las
postrimerías del siglo pasado; aunque para
buscar el origen de esta fortaleza y su relación
con la vitivinicultura hay que remontarse
varias centurias atrás, hasta el siglo XIV,
época en la que figuran los primeros registros
de un castillo que alberga una de las
más reconocidas torres Homenaje del patrimonio
nacional. En 1999 un grupo inversor familiar adquiere
el castillo para convertirlo en la sede de una
bodega ‘boutique’ donde se mima al máximo
cada detalle.
Así, con una ingente inversión,
inician una completa remodelación
para dotar a esta fortaleza de una bodega
perfectamente funcional, donde actualmente
se elabora una limitada producción anual
de botellas que ronda las 70.000 por cosecha;
en unas instalaciones (parte de ellas,
subterráneas) que cuentan con mecanismos
para que todos los procesos de elaboración
se lleven a cabo por gravedad, fomentando
una mayor calidad en los vinos.
Al frente de la enología de esta firma sita en
la parte más occidental de la Rioja Alta, en
Cuzcurrita del Río Tirón, se encuentra la prestigiosa
técnica Ana Martín, que comparte
asesorías vitivinícolas con el también reconocido
Pepe Hidalgo; y que asume las elaboraciones de
esta casa desde la primera añada de 2000.
Desde el inicio, Martín centró buena parte
de sus esfuerzos en la mejora del viñedo.
La bodega cuenta dentro del propio recinto amurallado con
7,5 hectáreas de viñedo. En total dispone de 25 hectáreas de viñedo con una edad media de 35 años, la mitad en propiedad y el resto controlado. Viñas cultivadas en vaso y que, año tras año, los
responsables de Castillo de Cuzcurrita se encargan
de mejorar: en cada nueva cosecha se limita
la producción, consiguiendo racimos cada vez
más pequeños y vinos de mayor concentración.
Por otro lado, Castillo de Cuzcurrita es una de las bodegas riojanas que abanderan los vinos sin
contraetiqueta de Crianza o Reserva. Son tintos sin corsés, con un período de crianza
en barricas determinado exclusivamente por el departamento técnico de la bodega,
en función de los resultados de las constantes catas y de las características de la
añada.