Siguiendo la tradición vinícola de sus antepasados castellanos, Carlos Moro fundó en 1988 la bodega Matarromera en Valbuena de Duero (Valladolid) con un objetivo claro: crear vinos de calidad empleando la tecnología más avanzada y respetando, al mismo tiempo, las formas de elaboración tradicionales.
El principal reto asumido por Carlos Moro fue su apuesta por las barricas nuevas para la crianza de sus vinos, una iniciativa por entonces novedosa en Ribera del Duero. Otra de las claves del éxito de Matarromera son sus excelentes viñedos, situados en una zona mítica de la D.O. Ribera del Duero: Valbuena de Duero.
En la última etapa, el marchamo Granza ha sido el elegido por Bodegas Familiares Matarromera para honrar a los cultivos tradicionales y se refiere a los residuos (grano, paja larga, espiga, etc.) sin descascarillar que quedan del trigo y otras semillas como la cebada cuando se avientan y criban. Una etiqueta que acoge los vinos más naturales del grupo, todos ellos libres de gluten e ideales para consumidores veganos.