Ubicada frente al Cantábrico, en Aia -a pocos km de Zarautz-, en un paraje idílico rodeado de bosques de castaños, hayas y robles, a 300 metros sobre el nivel del mar, se alza la bodega K5. Un proyecto fundado en el año 2010 por el célebre cocinero Karlos Arguiñano que, junto a cuatro socios y amigos (de ahí el nombre K5), vio su sueño cumplido con la plantación de 15 hectáreas de viñedo de la variedad vasca hondarrabi zuri y el diseño, por parte de los arquitectos Alonso & Balaguer, de unas instalaciones elegantes y funcionales, perfectamente integradas con el paisaje y destinadas a la elaboración de vinos acogidos a la D.O. Getariako Txacolina.
Las viñas enraizan sobre suelos graníticos con esquistos de pizarra que aportan una excelente mineralidad y elegancia a los vinos, de un marcado carácter atlántico gracias al clima de la zona, a la influencia del Cantábrico y a la altitud del terreno, proporcionando frescura, mayores amplitudes térmicas y muy buena aireación del viñedo.
Con una baja producción de uva por cepa, y bajo la dirección enológica de Lauren Rosillo, la bodega K5 practica una agricultura respetuosa con el medio ambiente en un viñedo donde se conserva la cubierta vegetal y en el que pasta ganado ovino.