En una de las zonas más deseadas del viñedo nacional, en el municipio de Laguardia
-corazón de Rioja Alavesa- se alza la Bodegas Luis Alegre. A punto de cumplir medio siglo de trayectoria, el éxito de esta casa elaboradora de carácter familiar se basa en la magnífica labor de su director técnico,
Alejandro Simó. Es una bodega modélica que destaca por su espíritu rompedor, pero siempre sustentando
su trabajo en el bien más preciado que dispone: sus 54 hectáreas de viñedo con el que
elabora unos vinos con gran apego a la tierra.
Una mezcolanza de pagos de diferentes
edades, algunos de ellos casi centenarios como la Finca Portiles, en los que se aplica
una viticultura avanzada y de calidad en pro de las variedades tradicionales de Rioja,
encabezadas por la noble tempranillo. La inclinación de Bodegas Luis Alegre por las
podas selectivas, los labrados tendentes a la oxigenación regular del terreno, los
tratamientos no agresivos y, por supuesto, los rendimientos limitados y las mesas de
selección, forman parte del ADN de la casa elaboradora.
Si a esto se le suma la obsesión de Alejandro Simó por el tipo de crianza en sus vinos,
en los que participa enérgicamente desde el propio robledal, con la selección de los mejores
árboles que conformarán las barricas que años después criarán sus vinificados, el resultado
es sencillamente singular. Vinos riojanos, pero con una impronta única.