Fundada en 1983, Bodegas Príncipe de Viana es la gran potencia vinícola de Navarra, una Denominación de Origen que ha conseguido ser respetada no sólo por sus rosados, sino también por sus tintos con crianza y algún que otro blanco de calidad. La gama de vinos de la bodega de Murchante (y desde 2004 también de Cadreita), liderada por su 1423 Reserva, es un buen ejemplo de ello: cuenta con más de una decena de referencias elaboradas con multitud de variedades que van desde Garnacha y Syrah a Tempranillo, pasando por Cabernet Sauvignon, Chardonnay o Sauvignon Blanc.
Los números de Príncipe de Viana abruman, y no es para menos. Y es que pocas bodegas son capaces de elaborar diez millones de botellas al año para que se consuman en más de veinte países. Este éxito tiene su razón de ser en un respeto absoluto por la tierra de origen y las variedades de uva que allí se cultivan, por no hablar del interés por experimentar con castas que quizá no gozan de tanta tradición por la zona.
La firma cuenta con otras dos bodegas en Rioja (Rioja Vega) y Navarra (Finca Albret).