Entrevista a los hermanos Arroyo, de Bodegas Ismael Arroyo-Valsotillo
“Apoyaríamos una zonificación por municipios en la Ribera del Duero. Sotillo de la Ribera tiene una reputación histórica de calidad desde hace siglos”
Ismael Arroyo-Valsotillo fue una de las cinco bodegas familiares que impulsaron la creación de la D.O. Ribera del Duero en 1982. Su fundador, Ismael Arroyo, descendiente de productores, ya había empezado a embotellar en el año 1979. En la actualidad, sus hijos Miguel A., Ramón Arroyo y Marisa han tomado el testigo y dirigen con acierto esta firma imprescindible en la historia de la denominación. La bodega y sus 25 hectáreas de viñas viejas se localizan en Sotillo de la Ribera (Burgo), un ‘terroir’ muy especial, a elevada altitud, donde el viñedo se entremezcla con pinares. Con esta materia prima, y otras viñas controladas, producen 300.000 botellas de vinos encuadrados en un perfil clásico.
Hablamos con ellos acerca de la bodega y otros temas de actualidad, aprovechando que en abril su Reserva Valsotillo protagoniza nuestras Obras Maestras, con dos añadas que ellos –y el Consejo Regulador de la D.O.-consideran Excelentes: la 2019 y la 2020.
VS. ¿Qué tiene de especial el terruño de Sotillo de la Ribera?
Es un paisaje con mucha colina, los suelos en su mayoría son terrenos muy pobres, perfectos para el cultivo de la vid, de composición arcillosa, con zonas también de arenas y gravas.
Tenemos las viñas plantadas en laderas bien aireadas, a una altitud de unos 840 m.
VS. ¿Su bodega apoyaría una zonificación por municipios en la denominación?
Sí. Nuestra bodega únicamente se abastece de uva de Sotillo de la Ribera, que tiene una reputación histórica de calidad desde hace siglos. La orografía de este municipio aporta unas cualidades especiales a la uva.
VS. ¿Cómo definiría el estilo de los vinos de Bodegas Ismael Arroyo-Valsotillo ?
Son vinos con una personalidad definida, con intensa capa de color, vinos muy afrutados y con muy buena estructura, aterciopelados y de muy largo final. Son realmente vinos longevos, que aguantan muy bien el paso del tiempo.
La variedad de vinos que tenemos en general son de elaboración clásica, aunque algunos tienen un toque más moderno tanto en la elaboración como en la imagen de la botella.
VS. ¿Cómo trabajan el viñedo?
De forma tradicional, lo más natural posible. No utilizamos herbicidas ni abonos químicos, tampoco regamos. Mantenemos la poda en vaso, la que históricamente había en esta zona.
Realizamos el aclareo de racimos dejando una producción más baja por cepa.
La vendimia se hace manualmente. Seleccionamos la uva en el propio viñedo y después hacemos otra selección en la bodega.
VS. ¿Viñedo viejo es sinónimo de mayor calidad?
El viñedo viejo nos da una menor producción de racimos, un grano de uva más pequeño y con más concentración en color y aromas. Por lo tanto, generalmente son uvas de mayor calidad.
Con estas uvas elaboramos nuestros vinos ValSotillo de alta gama.
VS. Tienen un fabuloso calado del siglo XVI. Pocas bodegas en el mundo pueden presumir de ello…
La bodega es un patrimonio que nos dejaron nuestros antepasados. La restauramos en el año 1980 con el fin de realizar la crianza de nuestros vinos ValSotillo. El envejecimiento se realiza en barricas de roble y, posteriormente, en botelleros en la misma bodega.
Además de sus grandes dimensiones y belleza, permite hacer una crianza lenta en los vinos, porque mantiene una temperatura constante de 12º C todo el año.
VS. ¿Cuáles son, a su juicio, los principales retos a los que se enfrenta la D.O. Ribera del Duero?
Sobre todo seguir controlando la calidad de los vinos y seguir promocionando los vinos de la D.O. tanto a nivel nacional como en el exterior.
VS. Las mejores añadas que recuerdan en la D.O. Ribera del Duero.
Nos cuesta mucho elegir unas añadas determinadas, porque casi todas han sido de gran calidad, pero por destacar algunas… De los años 80 señalaríamos las del 83, 85 y 89 por su equilibrio y excelente evolución en botella a lo largo del tiempo; son vinos que aún están vivos.
También nos gustaría destacar las añadas 1994 y 1995 por las mismas razones, y ya entrando en el siglo actual, por decidir algunas que ya no tenemos en el mercado, las del 2004, 2011 y 2014.
Añadas más recientes que consideramos excelentes y aún tenemos disponibles en bodega son las de 2016, 2019 y 2020. Además, tenemos grandes expectativas puestas en las añadas 2021, 2022 y 2023 que incorporaremos en el futuro.
