Vino blanco para disfrutar lo que queda de verano
Muchos consumidores prefieren el vino blanco en verano y, además, afirman que es más apropiado para esa época que para el resto del año. Aunque suene banal, hay algo de cierto en su razonamiento.
Vaya por delante que no se trata de vincular indefectiblemente cada temporada del año con un determinado tipo de vino. Como sucede con el asunto de los maridajes gastronómicos, prima el gusto personal.
Cada quien decide qué vino escoge para cada plato, con independencia de las pautas generales que rigen las armonías culinarias, y lo mismo sucede con este asunto. Pero no cabe duda de que la estación estival se asocia más con el vino blanco que con el tinto. ¿Quieres saber por qué?
Por qué apetece vino blanco en verano
La idoneidad del vino blanco en verano obedece a razones lógicas. La más evidente es la que deriva de su temperatura de servicio.
Cuando el calor aprieta, apetece beber algo fresquito. Mientras que el vino tinto se sirve a una temperatura promedio de 15 grados centígrados —aunque puede oscilar entre los 10 y los 18 en función de su crianza y del gusto del consumidor—, el blanco se toma más frío, entre 7 y 10 grados.
La sensación de beberlo en días calurosos es, en consecuencia, mucho más agradable.
Por otra parte, en verano nuestra dieta se vuelve más ligera, con platos como mariscos, pescados a la sal, a la parrilla, “pescaíto” frito o ensaladas, que armonizan muy bien con la frescura de los vinos blancos.
Además, su abanico aromático, que va desde las frutas blancas a los cítricos, pasando por flores y frutas tropicales, induce en nuestra mente sensaciones de luz y frescor relacionadas con el buen tiempo.
Junto a estos tres motivos, encontramos un cuarto no menos importante: la sed. Durante la canícula nos sentimos más sedientos y tendemos a beber más. Como el vino blanco presenta una graduación alcohólica inferior al tinto, podemos consumirlo en mayor cantidad sin padecer los efectos del alcohol.
Los vinos blancos más veraniegos
Cuanto más complejo sea un vino blanco, a más temperatura tendrás que servirlo para disfrutar todos sus matices. Por eso, en verano son preferibles los blancos jóvenes, que se toman más fríos que los crianzas.
Un blanco ligero, afrutado y floral servido frío, a unos 7 grados, constituye una refrescante opción en tu mesa veraniega, sin desbancar a los espumosos en los momentos especiales. El mejor recuerdo del verano puede ser una cena con vistas, un atardecer frente al mar o un tardeo en el campo en buena compañía y con un espumoso blanco frío.
7 vinos blancos perfectos para el estío
Si aún no sabes qué vino blanco elegir para estos días soleados, déjanos ayudarte con estas recomendaciones.

Nuviana Blanco 2023
La bodega más joven de Grupo Raventós Codorníu se llama Nuviana y se encuentra en la provincia de Huesca. Ella es la responsable de este monovarietal de chardonnay, fresco como pocos. Al descorcharlo echan a volar notas de fruta blanca como una novellana, palabra que en castellano antiguo designa una camada de pajarillos y da origen, por derivación, al nombre que comparten la bodega y el vino.

Del Valle del Ródano procede este blanco que sorprende por su magnífica relación calidad/precio. Elaborado con uvas bourboulenc, garnacha blanca, ugni blanc y vermentino, La Vieille Ferme se caracteriza por sus aromas cítricos y tropicales y un refrescante paso de boca. Un vino para disfrutar y sorprender a tus compañeros de estas vacaciones.

El loco de Finca La Colina verdejo 2023
Es verdejo y de Rueda, pero nadie lo diría. Vinos Sanz elabora en La Seca este blanco diferente, al que un 5% de sauvignon blanc aporta brillantez y expresividad, haciendo vibrar a la verdejo mayoritaria. Combínalo con tus platos de verano más originales, como el sushi o una tabla de ahumados.

En Adegas e Viñedos Paco & Lola interrumpen con frío la fermentación en depósito de acero inoxidable de este albariño para mantener sus aromas y cualidades organolépticas. Su frescura se acentúa con la chispeante sensación que provoca el fino carbónico natural que contiene. Perfecto para acompañar arroces caldosos y pulpo a feira.

Este vino natural se elabora en el Bajo Penedés con uvas procedente de cepas en vaso de la variedad xarel-lo fermentadas en acero inoxidable. El respeto al fruto y la mínima intervención durante los procesos mantienen intactos sus aromas y su frescor. Con platos veraniegos también catalanes, como la esqueixada, combina a la perfección.

Los godellos de la D.O. Valdeorras están de moda y entendemos que sea así por referencias como esta. Maruxa Godello 2023, de bodegas Virgen del Galir, transmite toda la frescura y mineralidad del suelo gallego que vio nacer sus uvas, en la parroquia orensana de San Xoán de Éntoma.

Champagne Roger Coulon Brut Nature Esprit de Vrigny Premier Cru
La familia Coulon lleva elaborando champán en la montaña de Reims desde 1806. En este emplean un 33% de chardonnay y la misma proporción de pinot meunier y pinot noir. Según afirman, el 1% restante es un misterio, pero también procede de los viñedos viejos de la misma zona. Su color dorado y finas burbujas anuncian un vino sofisticado y fresco, idóneo para los mejores manjares, como mariscos u oricios, a orillas del mar.
Recuerda que, aunque los vinos blancos se disfrutan todo el año, el calor los hace especialmente apetecibles. Sírvelos fresquitos, mantén su temperatura durante la comida con una cubitera o camisa fría y… ¡disfruta al máximo de los días soleados que todavía nos esperan!