En una de las zonas más singulares del Duero, donde la viña hunde sus raíces en suelos pobres y pedregosos, surge un Reserva que demuestra hasta dónde puede llegar la tinta de Toro cuando se trabaja con precisión y respeto: Piedra Reserva 2020. Un vino que combina potencia y armonía, elaborado a partir de viñedos plantados en 1968 y criado con paciencia para alcanzar su expresión más noble. Su complejidad, su equilibrio y su capacidad para emocionar lo convierten en una de las grandes joyas de la región.
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
25% Garnacha tinta, 75% Tinta de Toro
Tipo de barrica
Barricas de roble francés
Permanencia en barrica
18 meses
Capacidad (cl)
75
Piedra Reserva 2020 es la demostración de cómo una selección rigurosa y una crianza cuidada pueden transformar la tinta de Toro y la garnacha en un tinto memorable. Procede de viñedos viejos del Paraje Estancia Piedra, plantados en 1968, y su elaboración combina tradición y precisión para obtener un vino amplio, expresivo y lleno de matices. Su estructura firme, su elegancia y su capacidad para evolucionar en copa lo convierten en una referencia imprescindible para quienes buscan autenticidad y grandeza en Toro.
Estancia Piedra es una de las bodegas más emblemáticas de la denominación de origen, reconocida por su defensa del viñedo viejo y por su interpretación honesta del terruño. Su finca, situada en un enclave privilegiado, alberga una de las mayores extensiones de tinta de Toro en vaso de la zona, lo que le permite elaborar vinos con identidad propia y una personalidad inconfundible. Su trayectoria ha contribuido a consolidar el prestigio de Toro como una de las regiones más sólidas del Duero.
Todo ello convierte a Piedra Reserva 2020 en un vino imprescindible para quienes buscan carácter, equilibrio y emoción. El reconocimiento de la crítica, con una valoración de 92 puntos por parte de Decanter, 93 puntos por parte de Tim Atkin y 91 por James Suckling avalan su calidad y proyección. En la mesa, marida de forma excepcional con cordero asado, carnes rojas, guisos tradicionales y quesos curados. Un Reserva que resume la fuerza de Toro y la sensibilidad de una bodega que sabe transformar cada añada en una experiencia inolvidable.
En copa, este Reserva muestra un color rojo cereza picota de capa alta con ribete violáceo.
En nariz despliega aromas de frutas silvestres y sotobosque procedentes de la garnacha, junto con notas de fruta negra, minerales y balsámicos que aporta la tinta de Toro. La crianza aporta matices de vainilla, torrefactos y chocolate, perfectamente integrados.
En boca es consistente, estructurado y largo, con un final elegante que invita a seguir descubriéndolo.