Herederos de una sabia tradición vitícola, los hermanos Benito Hernando -Gaspar, Fernando y Javier- han desarrollado el proyecto Bodegas Briego (1992), situando a sus vinos como fieles representantes del mejor carácter ribereño. Se trata de la familia responsable de reactivar la producción vinícola de Fompedraza, donde se erige su base de operaciones y en donde gestionan 75 hectáreas de viñedo propio, formado por algunos pagos cultivados con cepas de tinto fino o tempranillo que cumplen las siete décadas. Un patrimonio forjado tras reestructurar y recuperar vetustas viñas situadas en los municipios de Curiel de Duero, Peñafiel y Fompedraza; y después de plantar en 1988 nuevas parcelas que hoy ya cumplen las tres décadas.
La búsqueda de los mejores ‘terroirs’ de Ribera del Duero para el cultivo de la tempranillo permite a Bodegas Briego disponer de viñedos con diferentes exposiciones y orientaciones, tanto en los valles como en las laderas (hasta 910 metros de altitud). Con esta receta basada en viñedos viejos y elaboraciones lentas y respetuosas, nacen tintos de guarda magníficos, donde el tiempo se convierte en fiel aliado para la consecución de auténticos tesoros enológicos.
La revista Magazine & Guía de Vinos AkataVino, junto al jurado del concurso CIVAS, ha concedido el premio de Mejor Vino de Ribera del Duero en 2022 a Briego Gran Reserva 2011.