Pago de Carraovejas 2020

Un superventas de la Ribera del Duero
Botella 75cl.

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Nueva añada de uno de los vinos más grandes de Ribera del Duero: Pago de Carraovejas 2020. Una etiqueta que lleva dos décadas convertida en objetos de deseo y se agota al poco tiempo de salir. Estamos ante un tinto que enarbola el concepto de terruño y se presenta como una perfecta simbiosis de elegancia y volumen. Gusta al gran público al mismo tiempo que ocupa un lugar en el Olimpo de los ‘vinos de culto’. Además, este 2020 viene avalado por una añada calificada como Excelente en Ribera del Duero.

Características de consumo

Temperatura servicio

17º C

Características generales

Tipo de vino

Vino Tinto

Variedad de uva

5% Cabernet Sauvignon, 3% Merlot, 92% Tempranillo

Tipo de barrica

Barricas de roble francés y americano

Tipo de botella

Bordelesa

Permanencia en barrica

12 meses

Capacidad (cl)

75

Información general

Pago de Carraovejas 2020 se concibe como fiel reflejo del valle del que toma su nombre. En su elaboración intervienen las tres variedades cultivadas en la finca, en estas proporciones: 92% de tempranillo (tinto fino), 5% de cabernet sauvignon y 3% de merlot. En la viña se realiza una primera selección de racimos, y después, una doble selección en bodega: de racimos y de bayas. La fermentación por parcelas y el uso de levaduras propias son otras pautas de la elaboración de Pago de Carraovejas. Tiene una crianza de 12 meses en barricas de roble francés y americano.

Pago de Carraovejas es un icono en Ribera del Duero. Su gran logro es que sus vinos gustan al gran público al tiempo que ocupan un lugar entre los ‘vinos de culto’. Esta bodega es la materialización del sueño de José María Ruiz. Formado como sumiller, en 1982 abrió su restaurante en Segovia -Restaurante José María-. Al poco tiempo concibió la idea de elaborar un vino para acompañar su plato estrella, así nació Pago de Carraovejas en 1987.

Esta bodega marcó un hito en la denominación, ya que fue pionera en incorporar un 25% de cabernet sauvignon en sus vinos cuando la corriente imperante daba total protagonismo a la tempranillo. Además, fue precursora del uso del roble francés para la crianza. Los viñedos de Pago de Carraovejas se extienden en las laderas de Carraovejas, en Peñafiel, divididos en parcelas. Las viñas crecen desde las zonas medias hasta los más de 900 m de altitud.

Opinión de los creadores

Cuerpo con un fondo vibrante. Delicadeza en el cuidado de la uva y de su elaboración. Pasión por el detalle que se percibe en un vino equilibrado, que refleja el carácter del valle.

La bodega

Pago de Carraovejas
Pago de Carraovejas es un auténtico icono en Ribera del Duero. Su gran logro es que todo el mundo quiere probar sus vinos: gustan al gran público al tiempo que ocupan un lugar en el Olimpo de los ‘vinos de culto’. Esta bodega es la materialización del sueño de José María Ruiz. Formado como sumiller, en 1982 abrió su propio restaurante en Segovia -Restaurante José María- logrando reconocimiento por la exquisitez de su cochinillo asado. Al poco tiempo concibió la idea de elaborar un vino en Ribera del Duero para acompañar su plato estrella y, con el apoyo de un grupo de segovianos amantes del vino, puso en marcha el proyecto Pago de Carraovejas en 1987, eligiendo como ubicación las laderas de Carraovejas en Peñafiel, paraje tradicionalmente reconocido por la buena maduración de los frutos.

Así, en una finca sita en el corazón de la D.O. Ribera del Duero arrancó un proyecto que en 1991 alumbró su primera añada, elaborada con 5 hectáreas de viñedo iniciales. Por otro lado, Pago de Carraovejas marcó un hito en la denominación, ya que fue pionera en incorporar un 25% de cabernet sauvignon en sus vinos cuando la corriente imperante daba absoluto protagonismo a la uva tinto fino (tempranillo); además, fue precursora en el uso de roble francés para la crianza. Desde sus primeros compases, el prestigio acompañó a una bodega que con el paso de los años ha ido ampliando y mejorando viñedos e instalaciones. Desde 2013, Pago de Carraovejas, en manos de la familia Ruiz, es también propietaria de otra bodega singular: Ossian, dedicada a la elaboración de blancos de verdejo en Nieva (Segovia).