Desde finales del siglo XVI, el conjunto arquitectónico que preside el Pazo San Mauro, en Salvaterra do Miño, ha contado con un espacio señalado para la vid. Pero no fue hasta 1988 cuando se concibió la posibilidad de elaborar vinos de calidad a partir de la variedad autóctona albariño. Desde 2003, la sociedad pertenece al Grupo Vinícola Marqués de Vargas, firma riojana que ha acometido importantes inversiones en la restauración de los edificios y en la construcción de una flamante bodega.