Las claves del maridaje de vinos con pasta
El maridaje de vinos con pasta es un clásico que ayuda a realzar los sabores de unos y otras. Seleccionar el vino más acertado para cada receta es la clave para disfrutar al máximo de la combinación.
¿En qué nos basamos a la hora de elegir? Más que en la clase de pasta (fresca o seca, larga o corta), debemos fijarnos en el tipo de salsa que la acompaña y sus ingredientes.
Tradicionalmente, los italianos armonizan sus platos de pasta con vinos italianos. Hagamos un recorrido por estos maridajes y veamos también qué alternativas ofrecen los vinos españoles.
Vinos para pasta con salsa de tomate
Socorrida y archipopular, la salsa de tomate es seguramente la más empleada con la pasta. Los italianos suelen optar por vinos tintos con una acidez marcada que haga frente a la del tomate, como el chianti o el sangiovese.
No obstante, la alternativa española: tempranillo de Ribera del Duero o Rioja, joven o roble. Son vinos de cuerpo medio, con buena acidez y taninos moderados que complementan la acidez del tomate y resaltan el sabor de la pasta.
Maridaje para pastas con ragú, bolognesa u otras salsas de carne
Aceite, ajo, tomate, pasta de tomate, una pizca de azúcar y, después de cocer, salchichas y albóndigas. ¿Te suena? Es la receta de los espaguetis de El Padrino. Y es que añadir carne a la salsa es característico de los emigrantes italianos en Estados Unidos (¿has visto la serie ‘Los Soprano’?).
En Italia cuentan también con famosas salsas de carne para la pasta, como el ragú napolitano, que contiene trozos desiguales de carne, o su adaptación “a la boloñesa”, con carne picada.
Con cualquiera de ellas, los italianos toman tintos con cuerpo que puedan hacer frente al sabor intenso de la carne, como un Barolo hecho con la uva típica de la zona, la nebbiolo.
Por su parte, como alternativa española podría ser un vino tinto de garnacha del Priorat, potente y con notas especiadas que equilibren bien la riqueza de la salsa de carne.
Spaguetti alle vongole y otros platos de pasta con marisco
Para la pasta con almejas el maridaje más adecuado es el vino blanco. Los deliciosos spaguetti alle vongole expresan el delicado sabor de este bivalvo que, bajo ningún concepto, debe ser enmascarado por el vino. En las mesas italianas, los platos de pasta con marisco (chirlas, carabineros, gambas o frutti di mare en general) se acompañan frecuentemente de un pinot grigio, ligero y fresco.
Para este tipo de pasta, la alternativa española sería un maridaje con albariño de la D.O. Rías Baixas. Su magnífica acidez y notas cítricas magnifican el sabor del marisco.
Maridaje para pasta con pesto
El pesto lleva en su composición piñones, aceite de oliva, ajo, queso y, sobre todo, albahaca fresca. Este último ingrediente confiere a la salsa un gusto herbáceo que los italianos armonizan con vinos blancos ligeros como el vermentino.
En cuanto a la alternativa española sería un blanco de verdejo de la D.O. Rueda, con esos matices de hierba que acompañan a los de la salsa.
Vinos para pasta carbonara, alla panna, alfredo y otras salsas cremosas
Tanto la pasta Alfredo, con mantequilla y queso, como la carbonara, con yema de huevo, queso y guanciale— o alla panna , con nata, beicon, queso y mantequilla son cremosas y con un punto graso.
Por eso los italianos apuestan por un vino de Gavi, en el Piamonte, un blanco con buena acidez que equilibra esa intensidad lipídica. También el vermentino de Bolgheri, en el norte de la Toscana, más profundo y complejo que el resto de vermentinos, soporta la cremosidad de estas recetas.
Pero una buena alternativa española sería un chardonnay de Navarra o Somontano con crianza en barrica. Son blancos con cuerpo y buena acidez para hacer frente a la sensación grasa.
Espumosos para la pasta con salsa de queso
Son muchos los platos de pasta italiana que se completan con queso, pero en algunos es el ingrediente estrella, como la pasta cacio e pepe (sólo con queso y pimienta) o la cuatro quesos.
Para acompañarlos, en Italia encontramos su famoso espumoso prosecco, que limpia el paladar entre bocado y bocado pero su alternativa española podría ser el cava, por idéntica razón; o también un blanco de riesling como Waltraud, con ese toque de dulzura de la varietal que contrarresta la salinidad del queso.
Vinos para pastas con salsa de setas:
Al funghi, alla boscaiola… Los italianos combinan la pasta con las setas en muchas elaboraciones. Un pinot noir (‘pinot nero’) de la región del Alto Adige, suave y elegante, sublimará el aroma y sabor de los hongos, pero una alternativa española podría ser un tinto de mencía, cuyas notas terrosas armonizan con las setas y potencian su sabor umami.
Siempre que quieras maridar pasta y vino recuerda que cuentas con opciones ortodoxas, al modo italiano, pero también con nuestro gran patrimonio enológico nacional.
Y si después de todos estos consejos aún tienes dudas, siempre puedes optar por un rosado seco, tan versátil que puede acompañar a cualquier pasta.