Vendimia 2025: segunda más escasa del siglo por mildiu y calor extremo
La vendimia de este año no ha sido precisamente generosa en volumen, pero sí promete vinos con carácter. Según las previsiones de Cooperativas Agro-alimentarias de España, la producción se quedará en 34 millones de hectolitros, lo que la convierte en la segunda más escasa del siglo XXI, solo superada por la de 2023, marcada por una sequía histórica, y por debajo de la de 2024, en la que las previsiones estaban cerca de los 40 millones de hectolitros. ¿Qué ha pasado con la vendimia 2025? Dos factores clave: el mildiu y una ola de calor que ha puesto a prueba la resistencia de los viñedos.
Un año de extremos: del alivio a la angustia
La campaña comenzó con cierto optimismo. Las lluvias primaverales, tras años de sequía, parecían anunciar una recuperación. Pero ese alivio duró poco. La humedad acumulada creó el caldo de cultivo perfecto para el mildiu, y cuando llegó agosto, el calor extremo terminó de complicarlo todo. El resultado: una cosecha muy por debajo de la media habitual de 40-43 millones de hectolitros, y una caída significativa respecto a la estimación inicial de 37,5 millones realizada en julio.
Mildiu: el enemigo silencioso que arrasó el viñedo
El mildiu, un pseudohongo que ataca hojas, racimos y sarmientos, ha sido el gran protagonista (y no precisamente por méritos positivos). En zonas como Málaga, Cádiz, Córdoba, Huelva y Sevilla, las pérdidas han alcanzado hasta el 80%, según UPA Andalucía. En la Axarquía malagueña, prácticamente se ha perdido toda la cosecha, lo que pone en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones familiares.
En Cádiz, el 100% de las parcelas muestreadas por la Red de Alerta presentan daños, y en Córdoba, la afectación media ronda el 50%. Ante esta situación, UPA reclama ayudas urgentes y una revisión de los protocolos fitosanitarios para proteger mejor el viñedo en campañas especialmente lluviosas. La enfermedad se desarrolla con rapidez en condiciones de humedad y temperaturas suaves, justo lo que se dio durante la floración de la vid.
Menos uva, pero con mucha personalidad
A pesar de la merma en volumen, hay una buena noticia: la uva que se ha recogido presenta una calidad notable. Según Cooperativas Agro-alimentarias, “se está recogiendo una uva de gran calidad, equilibrada en acidez y grado”, lo que podría traducirse en vinos más concentrados, expresivos y con carácter. Es decir, menos cantidad, pero más intensidad. Una vendimia que, aunque escasa, puede dar lugar a vinos memorables.
Este tipo de cosechas suele favorecer la elaboración de vinos con mayor estructura, profundidad y personalidad. Para los amantes del vino, puede ser una oportunidad para descubrir etiquetas únicas, con una historia detrás y una expresión muy marcada del terroir.
Impacto económico: menos vino en las bodegas
La reducción de la cosecha no solo afecta a la producción inmediata, sino también a las existencias finales de vino, que están muy por debajo de la media de los últimos cinco años. Las existencias de vino tinto y rosado son especialmente bajas, con una caída del 17,8% respecto a la media quinquenal.
Este descenso tiene implicaciones directas en el mercado: menos vino disponible, posibles ajustes de precios y una presión añadida sobre los viticultores, que siguen enfrentando grandes dificultades para cubrir sus costes de producción. Desde UPA, se reclama la reducción del IBI agrario y la modificación de los módulos fiscales del IRPF para los agricultores afectados, como medidas urgentes para aliviar la situación.
En resumen, como todas las cosechas anteriores, los vinos de la vendimia 2025 nos contarán en cada copa una historia de esfuerzo, adaptación y pasión por el vino. Y aunque la cantidad sea menor, la calidad promete dejarnos muy buen sabor de boca.
