Castilla y León

En el año 2000, un grupo de viticultores de la comunidad solicitó la creación de la mención Vino de la Tierra de Castilla y León para designar sus vinos, alegando la necesidad de canalizar una gran parte del vino elaborado en estas tierras y aprovisionarse de uva de Castilla y León, garantizando la estabilidad de precios y la calidad de la uva y de los vinos. Los vinos elaborados bajo el marchamo de Vino de la Tierra de Castilla y León tienen aromas limpios, francos, sin oxidar (excepto en los casos en que los vinos hayan sido sometidos a crianza oxidativa). Los vinos envejecidos en roble deben permanecer un mínimo de tres meses en barrica, y deben tener características aromáticas y gustativas propias de dicha maduración. Los vinos amparados por la mención Vino de la Tierra de Castilla y León únicamente podrán ser elaborados y/o envejecidos en bodegas ubicadas en el territorio de la Comunidad Autónoma de Castilla y León y con uvas procedentes de viñedos inscritos en el Registro Vitícola de la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León.

Clima
La zona de la cuenca del Duero tiene inviernos largos y fríos, con pocas precipitaciones y veranos cortos, suaves y secos. La zona de la llanura disfruta de precipitaciones que rondan los 500 mm. anuales o inferiores. La zona Sudoeste, de Los Arribes del Duero, cuenta con inviernos algo más suaves y lluviosos. La zona de las montañas perimetrales, tiene como principal diferencia un mayor número de precipitaciones, fundamentalmente en forma de nieve, que llegan a los 800-900 mm. anuales, si bien las temperaturas son similares al del resto de las zonas. Es destacable la zona del Bierzo, ubicada entre montañas, lo cual le confiere un clima de inviernos algo más cortos y de frío atenuado, con precipitaciones intermedias entre las de llanura y de montaña, y una aridez estival propia de la zona central.
Suelo
El suelo en la comunidad de Castilla y León es heterogéneo y diverso, no pudiendo distinguirse grandes zonas uniformes. Sin embargo, puede distinguirse entre las zonas de montaña, vegas fluviales y fondos de valle y los páramos y llanuras. Los suelos en las montañas son, en general, pobres en elementos minerales, erosionados y de carácter ácido, no aptos para el cultivo de la vid. Las vegas fluviales son del tipo aluvial, de textura media gruesa (arenosa-pedregosa), profundidad media y con poco poder de retención del agua pero que permiten una buena aireación del suelo. Los fondos de valle tienen una textura limosa más o menos suelta y son químicamente más complejos. Los suelos de los páramos y llanuras, zonas centrales de la comunidad, están formados por tierras pardas calizas, de textura franco-arcillosa y escasa materia orgánica; y son los tipos de suelo que junto al clima mediterráneo-continental de escasas precipitaciones permiten la obtención de los mejores vinos de la Comunidad de Castilla y León.
Hectáreas
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Ubicación
Valladolid
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2011
2010
2008
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