Los racimos son grandes e irregulares, muy grandes y con hombros. Las bayas son medianas, redondas y zumosas, de color negruzco con pecas. Da vinos de intensos tonos cerezas (a veces violáceos, gracias a la gran cantidad de materia colorante), aromas de flores azules (a veces vegetales), poco alcohólicos (11º) y frutosos, con acidez alta. Los vinos procedentes de cepas viejas agradecen el paso por barrica, donde suavizan su bravura.
Debilidades
Resistente a las inclemencias climáticas y a las plagas y muy productiva. Es sensible a los ácaros y al oídio. Por su morfología, también es sensible a la botrytis.