La inclusión de la godello en Rueda siembra la discordia
La polémica surgida en torno a la inclusión de la uva godello en Rueda ha agitado en este final de verano el sector del vino en España.
El 23 de agosto el Boletín Oficial de Castilla y León hacía pública la aceptación de ocho nuevas variedades, la godello entre ellas, en el seno de la D.O. Rueda. La disposición, aprobada por parte de la Junta autonómica, ha levantado ampollas, especialmente en el Bierzo.
Para conocer las claves del conflicto hay que remontarse unos meses atrás, concretamente a abril de este año, cuando la Asociación de Jóvenes Agricultores de Valladolid (ASAJA) solicitaba al Consejo Regulador de la D.O. Rueda la introducción de la godello entre las uvas permitidas para la elaboración de sus vinos. La petición provocó la iracunda reacción de los elaboradores bercianos, representados por el presidente de su Consejo Regulador, Adelino Pérez, por considerar que la variedad constituye todo un símbolo identitario de su zona.
Bierzo amenazó con recurrir a la justicia para impedir la medida, y pese a que el presidente de la D.O. Rueda, Carlos Yllera, calmó las aguas aseverando en aquel momento que no tenía intención de aplicarla a corto plazo, la realidad es que la godello es ya una uva autorizada en Rueda y la noticia no ha sentado nada bien a quienes la consideran de su patrimonio.
Opiniones en contra
El Bierzo está en pie de guerra a raíz de la resolución, si bien no es el único en entrar en la liza. Muchos profesionales del vino estiman que la godello es una uva propia de esta región y de la zona gallega de Valdeorras, por lo que opinan que su encaje en Rueda obedece a motivos puramente mercantilistas. La variedad goza cada día de mayor predicamento entre los consumidores y adoptarla puede facilitar la labor de conseguir vinos muy vendibles.
Los bodegueros valdeorreses y hasta el presidente de su D.O., José Ramón Rodríguez Castellanos, también se han posicionado en contra de la controvertida decisión que, a su criterio, no respeta la vinculación de la uva godello con su territorio genuino.
Incluso desde la propia D.O. Rueda hay algunos productores que tildan de error este movimiento que, en su opinión, va en detrimento de la personalidad de sus vinos, históricamente ligados a la verdejo.
Rueda defiende su postura
Frente al aluvión de críticas, Rueda ha respondido mediante un comunicado oficial en el que recuerda que la uva godello, aunque no estaba amparada por el sello de la D.O., se llevaba cultivando en la región desde 1996.
El manifiesto recalca, además, que la varietal no ha sido admitida como principal, sino como secundaria, lo que implica que no puede superar el 25% del volumen total del vino, y aprovecha para señalar que la variedad autóctona de Rueda, la verdejo, está autorizada como secundaria en más de 20 denominaciones de origen, y la godello, protagonista de la contienda, en 8, entre ellas la D.O. Tierra del Vino de Zamora y D.O. León.
¿Quién tiene razón?
Posicionarse en medio de esta batalla enológica resulta complicado. Por un lado, es cierto que la adaptación de las uvas a distintos climas y terrenos enriquece con el correr del tiempo el universo vinícola. En España tenemos garnachas y tempranillos diseminadas por todo el mapa y en el mundo entero encontramos syrahs o chardonnays. La expresión de la variedad cambia con su ubicación y aporta nuevos y valiosos matices.
En esta lógica está instalado el Consejo Regulador de la D.O. Rueda que, entre otros argumentos, justifica la admisión de la godello por las cualidades organolépticas que, criada en sus viñedos, puede proporcionar al vino.
Pero el razonamiento más purista aboga por defender los lazos de cada lugar con sus variedades autóctonas para mantener intacta la singularidad de sus vinos. Según esta línea de pensamiento, la godello estaría indefectiblemente unida al Bierzo y Valdorras, y la verdejo a Rueda.
Así queda el pliego de Rueda
Aunque la discusión ha surgido en torno a la godello, el Consejo Regulador de la D.O. Rueda ha admitido en total 8 nuevas variedades, 6 de ellas blancas y 2 tintas.
Dentro de las blancas, se incorporan como secundarias la gewürztraminer, la riesling, la garnacha blanca, la moscatel de Alejandría, la moscatel de grano menudo y la godello. Además, la viura, la viognier y la chardonnay, ya admitidas en esta categoría, pasan a sumarse a las principales, que eran la verdejo y la sauvignon blanc. El porcentaje mínimo de las principales queda fijado en el 75%, y el máximo de las secundarias en el 25%.
Entre las tintas, se introduce la cenicienta entre las variedades principales y la bruñal entre las secundarias.
Como resultado de estos cambios, el nuevo Pliego de Condiciones de la D.O. Rueda, reconoce como autorizadas las siguientes viníferas:
- Blancas principales: verdejo, sauvignon blanc, viura, chardonnay y viognier.
- Blancas secundarias: palomino fino, godello, riesling, garnacha blanca, moscatel de grano menudo, moscatel de Alejandría y gewürztraminer.
- Tintas principales: tempranillo y cenicienta.
- Tintas secundarias: cabernet sauvignon, merlot, garnacha tinta, syrah y bruñal.
Tras el debate que ha dividido al sector español del vino en dos —devotos de la preservación de la identidad tradicional vs. partidarios de la adaptación a las nuevas tendencias—, Rueda sale enriquecida con nuevas uvas y posibilidades de elaboración. Al menos, mientras no prospere ningún recurso en contra.